Recordar es volver a traer al corazón lo que siempre estuvo en él. Sólo se recuerda lo que se quiere.
Fanny era frágil y delicada como una flor. Sin embargo, tenaz y combativa, defendía sus ideas hasta las últimas consecuencias. Hoy para nosotros/ases símbolo de la mujer que no se deja intimidar, de la mujer que sabe mantenerse firme en sus principios, que sabe darse sin temblor ni temor cuando, por lo que se quiere, hay que luchar.
Sencilla, delgada, con la sonrisa en los labios, con sus lentes y su clásico bolso; apacible y serena, solícita y comprensiva. Palabra oportuna de aliento y consejo. Profundo respeto por cada persona y sus decisiones.
En “estos versos sencillos, que dejamos caer como temprano rocío sobre la tierra que guarda tan excelso trigo”, recordamos su inolvidable figura:
Tus manos siempre abiertas de par en par
extendidas a tus más pobres hermanos,
como sabio y tierno libro
ofreciendo sus sublimes verdades.
Tu voz, lucero súbito
caído en medio de la herida oscura
de mi pueblo, nos confió que existe un mundo
saturado de sol
al otro lado del tormento
Tu bolso, en cuyo fondo
un rojo lucero palpitaba
y paría cada madrugada
un grito, una poesía, una oración
Cofre repleto de Buenas Nuevas.
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